Línea de urgencias: una alternativa sin limites. Intervención en crisis.
Corría el año 1992 quando recibí la invitación para emprender un proyecto de radio, con la garantía de contar con el apoyo técnico de un equipo de comunicólogos en la producción radiofónica.
El espacio asignado para la transmisión dentro de la programación, fue de 23:00 a 24:00 horas los viernes de cada semana.
El objetivo principal del proyecto fue el de ofrecer a la comunidad un servicio de intervención en crisis por radio. Adicionalmente, perseguimos el propósito de impulsar las funciones de la psicología en sus diferentes campos de acción.
Tomamos en consideración que recientemente habían egresado las dos primeras generaciones de psicólogos de la universidad y en la Sociedad mexicalense aún se conocía muy poco sobre las funciones de los Psicólogos en los distintos ámbitos laborales.
Una vez más mi gratitud al Dr. Manuel Ortiz Marín, quien entonces ocupaba el cargo de Director de “Radio-Universidad” en la Universidad Autónoma de Baja California. Gracias por otorgarme su confianza para llevar a buen término el proyecto de psicología en la radio.
Estuvimos a cargo de la producción del programa, el Médico Psiquiatra Víctor Slim Soberanes y su servidora. Con la colaboración de la Psicóloga Erika Valle
Ante la oportunidad de llegar a un amplio número de radioescuchas, ideamos un programa inédito, en dos sentidos; primero porque nunca antes se había desarrollado alguna iniciativa de intervención en crisis, en la localidad y cada día se hacía más evidente la necesidad y la urgencia de ofrecer a la comunidad un servicio de psicología que atendiera en situaciones de emergencia.
Y por otra parte, nuestra propuesta también fue inédita porque por primera vez (y me atrevo a decir que única) ofreció atención psicológica en crisis, en el contexto radiofónico, es decir, estando al aire.
El desafío auto impuesto fue complejo pero necesario e importante.
Así nació “Línea de Urgencias: una alternativa sin límites”. Intervención psicológica en crisis.
La dinámica que caracterizó al programa, consistió en partir de un tema de interés general, ej. el aborto, conflictos de pareja, adolescencia, matrimonio, etc.
Contábamos con una hora de transmisión con anuncios cada 15 minutos, en ese contexto el Médico Psiquiatra Víctor y yo, entablábamos una charla en torno al tema del día, durante la transmisión invitábamos a los radioescuchas participar con preguntas o contribuciones sobre el tema comunicándose a través de una llamada telefónica. Para tal fin contamos inicialmente con una línea directa y exclusiva al programa, posteriormente llegamos a contar con dos líneas exclusivas.
Puntualizamos en invitar a la participación de parte de los radioescuchas sobre todo si consideraban necesitar intervención psicológica.
Si en algún momento algún radioescucha llamaba por teléfono y se encontraba en crisis, después de valorar la situación yo salía del programa y me dirigía a donde la persona se encontrara, mientras Víctor y Erika continuaban con el programa manteniendo a la persona en la línea,hasta mi llegada al sitio.
Este tipo de acciones se contemplaron que fueran acompañados de personal de la policía municipal, puesto que se trataba de trasladarnos casi a media noche, así que por cuestiones de seguridad era mejor prevenir. Lamentablemente nunca se concretó el convenio de vinculación entre el municipio de Mexicali y Radio Universidad.
Gratamente la audiencia aumentó, a pesar de transmitir en el último horario, pronto descubrimos que particularmente eran Mujeres amas de casa, quienes más sintonizaban nuestro programa, los viernes a las once de la noche. También identificamos que la mayoría de las personas que nos escuchaban experimentaban una especie de crisis emocional, al encontrarse sola al final de la semana, en la noche en que desearían estar viviendo algo muy distinto, los hijos reunidos en algún sitio con amistades, el esposo si lo había, también solía salir a divertirse.
A partir de esto, decidimos conformar un grupo de encuentro con mujeres. que solían atravesar crisis emocionales, y sesionavamos con ellas una vez por semana, gratuitamente este grupo terapéutico perduró por mucho tiempo, lo denominamos “Mujeres en crisis”
Conformamos además un grupo de estudiantes de psicología, prestadores de servicio social que se integraron como apoyo a todas las actividades de Línea de Urgencias.
También nos demandaron insistentemente el aumentar el tiempo de transmisión, extendiéndolo a una hora diaria.
Conscientes de la necesidad y alta demanda de un servicio de línea de urgencias permanente, lamentamos no estar en condiciones de ofrecerlo, nuestra labor en la radio, fue una especie de servicio social, sin ninguna remuneración y nuestros compromisos laborales y personales nos impedían disponer de mayor tiempo para ampliar el servicio de línea de urgencias.
No obstante, ofrecimos un día más de atención, teniendo que dividirnos Víctor y yo entre viernes y sábados.
Me interesa destacar que la iniciativa de Línea de urgencias: una alternativa sin límites, sentó un importante precedente al ser la primera con un servicio de emergencias para la atención de casos en crisis emocionales. Posteriormente, otros profesionales de la psicología emprendieron servicios similares y quizá de mayor cobertura.
Comparto una de tantas experiencias que viví con expectación, pero con absoluto compromiso profesional.
Comenzó la línea de urgencias a las 11:00 de la noche en punto. Iniciamos una charla amena Víctor y yo abordando puntos particulares respecto al número de llamadas que recibíamos. De pronto recibimos una llamada de una mujer en crisis. Le costaba hablar y explicar lo que la había colocado en una situación límite. Entre lo que logramos escuchar, ella habló de suicidio, poniéndonos en alerta. Ante una situación de estas, la línea de urgencias prevé el traslado inmediato hacia el lugar en donde se encuentre la persona en crisis
En efecto, a mí me correspondía acudir y en esta ocasión resultó algo complicado puesto que la mujer en la llamada se negó a darnos su domicilio. Esto además era un indicador más de su afectado estado emocional.
Afortunadamente nos dio alguna pista y con eso me dirigí a buscarla. Esa noche solo tuve temor de una cosa, de no encontrarla. Finalmente llegué a su casa sin lograr entrar, pues se negó a abrirme. Mi propósito era intervenir en la crisis que estaba presentando, y para ello solo tenía que asegurarme de que me escuchara y colocara y mantuviera su atención en mi voz. No supe el tiempo que pasó, pero no me retiré hasta asegurarme de que se quedara acompañada. Esta fue la primera vez que atendí a una paciente sin tener contacto visual con ella. Días después ella se presentó en mi consultorio pidiendo terapia y agradeciendo nuestra intervención.
El proyecto de línea de urgencias se consolidó a partir de esa noche, al menos así lo percibí, comprendí cabalmente que lo que hacíamos era algo atinado.
Lamentablemente, los compromisos de trabajo -todos ellos importantes – nos impidieron continuar con la transmisión de línea de urgencias. No obstante, vale mencionar que el programa tuvo una muy favorable aceptación, e incluso hubo radioescuchas que llegaron a hacer donaciones a la radio, por ejemplo, otra línea telefónica y material de oficina para el programa.
Agradezco al personal de radio-universidad, todo el apoyo que nos brindaron para la realización de la Línea de urgencias, y por supuesto mi gratitud a quienes nos escucharon y aprovecharon los servicios que ofrecimos.
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