Modelo de intervención PGJE-BC

Modelo de Intervención Psicológica para Víctimas de Delitos Sexuales

Antecedentes

Hasta el año 1989, en ningún estado de la Republica ni en el entonces Distrito Federal, existía una instancia específica o programa para la atención especializada de víctimas de delitos sexuales. El modelo que implementé fue la primera iniciativa llevada a cabo con la finalidad de ofrecer una atención digna a quienes lamentablemente se convirtieron en víctimas de abusos y sometimientos violentos o atentados contra su libertad y dignidad y terminaron en calidad de ofendidas ante el ministerio público.

En los hechos, cuando una mujer interponía una denuncia era recibida en el MP, por quienes se encontraran en turno, todos ellos hombres incluyendo el médico perito que en ciertos horarios eran estudiantes practicantes, y lamentablemente terminaba re-victimizada, debido al trato que le dieron.

Una vez más

me encontré siendo pionera, ahora de un cometido en el que la responsabilidad ética debía dirigir todo tipo de intervención.

La Procuraduría General del Distrito Federal publicó en el Diario oficial de la federación, el Acuerdo del 17 de abril de 1989, A/021/89. Quedando oficialmente determinado que desde las Procuradurías de los estados, se habrían de implementar las acciones de atención a víctimas de delitos sexuales, y específicamente se instruyó que las agencias de ministerios públicos deberían establecer las agencias especializadas en delitos sexuales que además debería ser atendidas por mujeres.

Para este punto, Baja California ya era pionera, siendo el estado que sentó las bases para la posterior creación de las agencias especializadas en delitos sexuales y que en Baja California se convirtió en AEDSVI al haber integrado la atención a mujeres víctimas de violencia intrafamiliar. Estas se encuentran vigentes.

Con fundamento en lo establecido por el diario oficial de la nación cada Estado definió sus formas de atención.

En el caso de B.C. fue el departamento de atención a víctimas del delito de la Dirección General de Servicios a la Ciudadanía, quien ofreció fundamento al marco oficial de la nación. para establecer los acuerdos publicados en 1989.

El modelo de intervención psicológica.

Bermúdez Ferreiro, MT., 1989

Funciones del psicólogo

Del modelo expuesto se desprendan las funciones del profesional de la psicología que en su mayoría deberán ser mujeres. Tratándose del médico-legal, estrictamente debería ser mujer.

El equipo del departamento de asistencia a víctimas de delitos sexuales se conformó de la siguiente manera:

Bermúdez Ferreiro MT., 1989

A cada uno de los psicólogos se les asignó un horario de forma tal que se cubrieran tres turnos de servicio: matutino, intermedio y vespertino, además, de que cada uno debería participar en el archivo.

En el momento en el que una víctima acudiera al área médico-legal, sin excepción, sería acompañada de una psicóloga.

En 1989, el MP se encontraba distante de las oficinas de servicios a la ciudadanía, por lo que lograr que el personal de la procuraduría canalizara a todas las víctimas fue cuestión de un proceso de concienciación. Con satisfacción puedo decir que gracias al compromiso que mostró el equipo de psicólogos, fue posible montar una guardia de 12 horas continuas en el Ministerio Público, lo cual es muy deseable porque posiblemente una persona ofendida, se presente en una crisis emocional y es ahí cuando la primera intervención del psicólogo es fundamental.

La labor interdisciplinaria fue la base de una atención integral y de calidad. Debimos asegurarnos que todos los involucrados en la atención de una víctima, tuviese muy clara la noción de interdisciplinariedad ya que, en esa época, muy fácilmente un profesional de una determinada disciplina intentaba realizar las funciones de otro. Ej, nunca faltó quien intentaba hacerse pasar por psicólogo. En mi experiencia el trabajo interdisciplinario resultó sumamente enriquecedor y de gran beneficio para garantizar a las víctimas de delitos sexuales y sus familias, un servicio de calidad, eficiente y digno.

En esta experiencia, la atención integral se garantizó gracias al equipo conformado por abogadas, psicólogas, médica perito legal y trabajo social.

Una cuestión que en la práctica logramos, fue contar con dos agentes policías judiciales, que exclusivamente fueron asignados a la investigación de los delitos sexuales ya que debido a la organización que tenían, una pareja de policías iniciaban las averiguaciones, pero en los cambios de turno otros las continuaban y otros las concluían, y las víctimas se manifestaban confusas y a veces alteradas, porque unos les decían algo muy distinto de los otros, y porque apenas se familiarizaban al trato con la pareja de policías de pronto ya eran otros los que las atendían; por ello solicité al Procurador su apoyo para que se asignaran dos o tres parejas de policías que  serían asignados a la investigación por delitos sexuales.

La dirección de servicios a la ciudadanía y el departamento de asistencia a víctimas del delito desaparecieron aproximadamente por el año 1992, pero en su lugar se instauró la Agencia Especializada en delitos sexuales y Violencia Intrafamiliar, con el mismo modelo y sus respectivas mejoras que espero haya tenido. Hoy en día y al paso de 36 años, deseo que AEDSVI perdure definitivamente y mantenga siempre como prioridad asistir integralmente a las víctimas de delitos sexuales.

Durante la atención brindada a víctimas, también nos involucramos con el área de control de procesos legales, con los abogados que llevaban cada caso hasta el tribunal, ya que regularmente los procesos legales avanzan lento y suelen durar muchísimo tiempo. Al estar en conocimiento de cada proceso, podíamos fortalecer a las víctimas emocionalmente para afrontar todo lo que implica un proceso legal, esto es, la denuncia, las declaraciones, rectificaciones, careos, testimoniales, etc.

Particularmente la médico legal y yo, nos presentamos a los careos necesarios, para apoyar a la parte ofendida, y también fuimos llamadas en calidad de peritos especializados, para rendir declaraciones.

Idealmente, toda víctima debería ser atendida con apoyo psicológico desde el momento mismo en que denuncia y en todo el proceso que conlleva, es decir, declaración, orientación legal, examen ginecológico, intervención en crisis, atención a sus familiares y seguimiento legal y psicológico. Y esto es lo que emprendimos, muy a pesar de que hacerlo a nivel estatal significó muchísimo trabajo y sobre todo tiempo. No obstante, me siento muy satisfecha con los logros obtenidos, gracias al compromiso profesional, ético y hasta personal, de todos los integrantes de mi equipo.

El modelo aquí expuesto se replicó en todo el estado, es decir zona costa (Ensenada y Tijuana B.C. )

Trabajar en la procuraduría y, sobre todo, haber diseñado el modelo que sirvió como base y referencia para instalar las agencias especializadas en delitos sexuales en todo el país, fue para mí la experiencia más significativa en mi trayectoria profesional. El formar parte de un cambio tan sustancial en la atención de víctimas de delitos sexuales fue un empeño incluso peligroso, y de gran responsabilidad, y se consolidó gracias al equipo que conformamos por lo cual

manifiesto mi profundo agradecimiento a todos los que me acompañaron, porque de todos aprendí y crecí profesional y personalmente.

No puedo ni quiero pasar por alto, a quienes confiaron en mí y apoyaron mis iniciativas, que si bien, eran los más interesados en obtener resultados favorables, quiero agradecer que han reconocido la importancia que la Ciencia Psicológica, tiene en el ámbito de la procuración e impartición de Justicia. Y sirva esto para dar a conocer que mi paso por la PGJE, abrió campos de trabajo para los futuros psicólogos, (se debe tener presente que fueron estudiantes de psicología de la primera generación los que emprendieron conmigo esta importante labor); de manera que va mi agradecimiento a dos procuradores con quienes tuve oportunidad de trabajar, el Lic. Angel Saad Said y Lic. Eduardo Krauz Coronel (QPD). De ambos recibí apoyo y la confianza para convalidar la función del psicólogo (a) en la Procuraduría General de Justicia de Baja California.

La función que me fue asignada me acercó muy estrechamente al dolor emocional de las víctimas, hacia quienes reitero mi empatía y respeto por el valor que tuvieron para denunciar a pesar de su sufrimiento.

Cabe señalar que los delitos sexuales son considerados como los de la más alta “cifra negra”, por la alta incidencia de aquellos que no son denunciados, lo cual es comprensible pero no lo más deseable, ya que la manera que más garantiza el combatir la incidencia de delitos sexuales, siempre será el lograr penas ejemplares a esos seres que sin escrúpulos infligen en sus víctimas un sufrimiento emocional, dejándoles una profunda cicatriz.

Concluyo este apartado, con la mención y agradecimiento a quienes formamos parte de esta importante experiencia.

Lic. Elizabeth Figueroa.

Directora de Servicios a la ciudadanía

Lic Lourdes

Jefa del departamento de Orientación Legal

Méd. Adriana Acosta.

Perito-legal

Lic. Cecilia Avilés Trabajadora Social

Equipo de Psicología quienes entonces, prestaron su servicio social profesional en el Departamento de Atención a Víctimas del Delito, a mi cargo.

1a. Generación

Juan Manuel Castillo Jiménez

Carolina Hernández Fitsh

Grabriela Lugo

Sandra Vázquez Castro

Cecilia Ante

Alma Gurrola

Laura Cuevas

2da. Generación

Erika Valle

Rocío Quiróz

Marcia

Zamira

———

4a. Generación

Norma Alicia Jiménez Murakami

Armida Montaño Fernández

Brenda Isabel

5a. Generación

Lic. Martha Hernández Mota.

Jefa del departamento de programas comunitarios y prevención del delito.

Lic. Guillermo Guadalupe Martínez Valdez

Sociólogo.

Con programas comunitarios también colaboramos ya que prevenir es una acción por excelencia muy eficaz para combatir la incidencia de delitos sexuales.

Existen dos trabajos escritos como informes de servicio social, que documentan toda esta experiencia, ambos realizados por alumnos que participaron y como opción a titulación

Lic. Erika Valle (1990)

Lic. Juan Manuel Castillo Jiménez (1989)

Ve a La Psicología en la Policía Judicial