
Alcanzar un Sueño
Si de algo me he sentido absolutamente segura desde muy jovencita, es de que mi vocación en esta vida es ser psicóloga. Obtuve el grado y título recorriendo un camino muy adverso, pero lejos de desistir, me forjé a fuerza de desafíos; y desde entonces, acaricié el sueño de contar con mi propio consultorio clínico y de llegar un día a conformar un Centro Psicológico.
1983 terminé mis estudios de licenciatura, pero aún estaba lejos de proponerme el contar con un consultorio, no era el momento, tenía que preparame más, adquirir experiencia y darme a conocer como terapeuta en la región.
En 1984, inicié mis primeras consultas clínicas particulares, contando con la experiencia en el manejo de entrevistas de orientación y en la evaluación psicológica. Emprendí mi primera iniciativa en el ámbito clínico, fue presentando un proyecto de evaluación clínica a los aspirantes a ingresar a cursos de natación, (justo como se solicitaba un examen médico) se canalizaban a los futuros estudiantes de natación a una evaluación psicológica, de esta manera los entrenadores contarían con elementos para dar una atención personalizada, tomando en cuenta las fortalezas y limitaciones emocionales, que caracterizaba a cada aspirante para afrontar los retos y reconocerse a sí mismo para saber qué tan avanzando era el nivel que deseaba dominar.
Se trató de una propuesta innovadora, puesto que, nunca antes se había considerado una valoración psicología tan importante como la clínica en un centro de natación. Y debo confesar que ni a mí misma se me hubiera ocurrido si no fuera por la necesidad de contar con recursos suficientes para sostenerme y solventar todos los gastos que implicaba el terminar con mi tesis y obtener mi título.
Instalé mi consultorio psicológico en el pequeño departamento en donde vivía, transformándolo con ayuda de mi hermano Daniel, durante tres horas diarias para atender a menores que realizaban el proceso de inscripción a una escuela particular de natación.
En 1989 recibí el apoyo de una estudiante de psicología que a su vez logró el consentimiento de su padre para utilizar un despacho que tenía en la planta alta de una estación de gasolina y por algunas horas a la semana se convirtió en mi consultorio.
En ese mismo año me llamaron de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), y me ofrecieron desarrollar un proyecto para la atención de víctimas de delitos. Fue uno de los trabajos más importantes de mi trayectoria profesional, por su naturaleza y la trascendencia que tuvo para el desarrollo de la psicología en el estado de Baja California, fue una experiencia muy valiosa en muchos sentidos, pues atendí en intervención en crisis y tratamiento psicológico a un gran número de víctimas de delitos sexuales.
En 1992, un colega y amigo, Víctor Slim Soberanes, me propuso desarrollar juntos algunos proyectos de trabajo y me ofreció espacio por horas en su consultorio.
Y fue hasta el año 2002 que finalmente compré un espacio específico para instalar mi propio consultorio, este fue un hermoso proyecto que se cristalizó gracias al apoyo de una exalumna universitaria Ps. Guadalupe Verdugo y su esposo el Lic. Héctor Baro, a quienes no sólo les guardo un profundo agradecimiento sino que también les aprecio de manera muy especial, ellos me vendieron una casa móvil ya adaptada para consultorio psicoloógico, pequeña y muy bien ubicada en el Centro Cívico de la ciudad de Mexicali, BC.
Este fue mi primer consultorio y fue compartido con mi colega y entrañable amigo Ps. Jesús Rosas Ruiz, ambos visualizamos este sueño y nos empeñamos con mucho esfuerzo para alcanzarlo. Entre los dos compramos ese pequeño pero muy lindo lugar.
Así nació el Centro de Servicios Psicologícos y Consultoría Organizacional (CSePsiCO), sitio donde logramos contar con una cartera de clientes del ámbito organizacional y cada uno conformó su propia cartera de pacientes. Juntos le dimos vida, y su logo, imagen, colores, misión, visión, valores etc. nacieron de las coincidencias en el pensar, el sentir y el ser, y al tenor de horas de charlas y café. Fue una maravillosa experiencia que conservo en mis memorias con un profundo cariño, pues realizar este sueño acompañada de mi amigo Jesús, fue grandioso, él hizo que los momentos difíciles no pesaran tanto y que los buenos momentos fueran una delicia
Con los años CSePsiCO se fue consolidando cada vez más, hasta alcanzar años de experiencia clínica específicamente en terapia sistémica estratégica, relacional y estructural.
Transitar durante más de 40 años por el campo de la práctica clínica me colocó ante el desafío de mantenerme en constante preparación para servir a quienes depositaran su confianza en mi persona, y me permitieran tocar sus vidas como terapeuta.
He vivido grandes satisfacciones al sentirme útil al servicio de los demás ante quienes han tenido el valor de admitir la necesidad de contar con el apoyo de servicios profesionales en la búsqueda de soluciones a las dificultades y problemas emocionales que enfrentan en algún momento de su vida.

Agradezco a todos mis pacientes por permitirme acompañarlos en procesos difíciles de sus vidas. Por confiar en mí, reciban mi infinita gratitud.

Los caminos por el viaje llamado vida, no son senderos planos, si bien existen seguramente nunca me encontré con ellos.
Lamentablemente, Jesús y yo tomamos la difícil decisión de vender nuestro consultorio, mejor dicho, el local. En cuanto terminamos de pagarlo a dos años de haberlo instalado. Por motivos personales tuvimos que visualizarnos en sentido contrario, es decir que, tuvimos que resignarnos a que ese lugar, ya no sería nuestro y quizás una vez más tendríamos que postergar nuestras respectivas consultas clínicas.
CSePsiCO, no desapareció, pues como su slogan lo anuncia, “el crecimiento interior da mejor sentido al desempeño exterior “, todo lo que hasta ese momento habíamos aprendido nos enriqueció internamente para resurgir algunos años después. En tanto, tuvimos que reinventar, la manera de continuar trabajando otros servicios que CSePsICO ofrecía sin necesidad de un espacio físico y está otra modalidad también nos dejó grandes experiencias y nos enfrentó a nuevos retos.
Como dije antes, mi colega y amigo Jesús supo siempre hacer que los momentos difíciles no pesaran tanto y que los buenos momentos fueran una delicia.
Entre los años 2003 al 2010, CSePsiCO operó a través de otros distintos servicios tales como la impartición de cursos, talleres e incluso diplomados, en el ámbito de la educación y el desarrollo organizacional.
Así fuimos ampliando nuestra cartera de clientes, nuestra experiencia y nuestras redes sociales y profesionales; forjando una sólida reputación a la vez que desempeñábamos nuestros propios trabajos y proyectos.
Durante esos años yo estudié y obtuve el grado de doctorado, viajé impartiendo conferencias y disertaciones en diferentes países y aprendí otro idioma (italiano) y me consolidé como terapeuta sistémica, toda vez que estuve a cargo del Laboratorio de Desarrollo Humano de la FCH-UABC donde ofrecimos atención psicológica a la comunidad, acción que fue posible, al ser titular de la asignatura de Terapia familiar y de pareja, en la carrera de psicología.
Fueron veinte años de contribuir a la formación de los futuros psicólogos, que habrían de ofrecer terapia psicológica en Baja California y sus zonas aledañas.
De algún modo siempre encontré la forma de continuar como terapeuta e incluso de formar a otros en esta tan loable labor.
Jesús y yo continuamos impartiendo cursos y talleres en dependencias de la ISEP y escuelas privadas, así como en pequeñas y grandes empresas de la región, nunca desistimos del propósito de instalar de nuevo nuestros consultorios.

CSePsiCO 2011
Y así llegamos al año 2011, rentamos una casa que transformamos en CSePsiCO, e invitamos a nuevos psicólogos a formar parte.
Para mí, fue como haber quitado la pausa en la persecución de un sueño.
“Y volvimos a entrar saltando”, es decir, regresamos resilientes, aun con proyectos que desarrollar y mucho que consolidar, pero convencidos de haber crecido internamente y por lo tanto, todo lo haríamos mejor.
Evidentemente no contábamos con un lugar propio, y eso no era parte del sueño, pero aún habríamos de esperar unos años más para alcanzar ese fin.
Nos ubicamos en una distinguida zona de la ciudad, adaptamos el lugar a nuestras necesidades y sorteamos otras dificultades pues éramos un total de siete psicólogos, y no fue fácil conciliar, pero al final, todo fue. aprendizaje.
En el 2013, nos pidieron el lugar, y tuvimos que enfrentar lo inesperado. Jesús y yo tomamos caminos distintos, las circunstancias cambiaron, y como suele ocurrir, tuvimos que adoptar posturas, redefinir prioridades y tomar decisiones que aún cuando no nos llevaron a donde nosotros habíamos soñado; -o quizá sí, solo que de diferente manera- ambos asumimos nuestras respectivas nuevas realidades y continuamos nuestras vidas.
Dejo en claro que la entrañable amistad que nos une, sigue siendo “un vínculo íntimo, profundo y genuino que ha trascendido el tiempo y las circunstancias”.
Fuente: Maritere
Jesús, compadre, colega y amigo, si alguna vez llegas a leer esta reseña, recibe mi infinita gratitud por creer y confiar en mí, por tu afecto desinteresado, por hacerme fuerte en momentos muy difíciles, por acompañar mi sueño y por el incondicional apoyo que siempre he recibido de ti.
Que sepas que eres un amigo en toda la extensión de la palabra y que eternamente ocupas un sitio especial en mi vida y mi corazón. Gracias por absolutamente todo lo compartido.
Y bien, pues continuar sin Jesús no fue fácil, pero había mucho que hacer y solo quedamos tres para continuar con CSePsiCO y los proyectos que ya teníamos en agenda.
Afortunadamente pronto encontraremos otro lugar, tuvimos que hacer muchos ajustes, trasladar a nuestros respectivos pacientes y reorganizarnos.
CSePsiCO evolucionó y entró en una importante etapa, gestioné un convenio de vinculación con el Programa de Desarrollo Humano que yo misma coordinaba en la Facultad de Humanas, UABC. Y ofrecí, coordiné e impartí el “primer diplomado en intervención sistémica” en CSePsiCO. Para mí fue un gran logro porque me apasiona dedicarme a la formación de terapeutas sistémicos y porque desde 1992, me propuse que un día lo haría.
En ese tiempo CSePsiCO se consolidó al haber potenciado todos los servicios que ofrecíamos y a la vez emprendimos otros nuevos, y en este punto me interesa reconocer y agradecer con todo mi corazón a mi hermano Daniel, que aceptó trabajar conmigo y definitivamente fue gracias a su apoyo y su entrega que logramos cumplir con todos los compromisos. Él se encargó de administrar y gestionar toda la logística necesaria para el adecuado funcionamiento de un centro que ofrece servicios psicológicos y se aseguró de que los objetivos y compromisos se cumplieran.
Entre el 2014 y 2020, se intensificaron las actividades en CSePsiCO tales como: atención de pacientes -incluyendo las consultas que se ofrecieron como parte del diplomado- desde las 9:00 hasta las 22 horas. Todos los consultorios estaban ocupados. Además, yo impartía conferencias y talleres al igual que mis dos compañeros de CSePsiCO, y se realizaban algunas sesiones grupales como un servicio más.
De los proyectos, acciones y logros trataré en las siguientes secciones.
Para el año 2020, llegó la pandemia mundial mientras yo cursaba asuntos delicados de salud. Estos dos factores determinaron mi decisión de suspender todos los servicios, por tiempo indefinido.
Entre 2022 y 2023, me limité a mi consulta privada vía Zoom, lo mismo hice para la impartición de algunas conferencias.
CSePsiCO tuvo una trayectoria de 20 años desde su creación, pero fueron 40 años desde que se gestó mi sueño y de mantener el propósito en la mira, así como avanzar poco a poco, paso a paso, y haciendo camino al andar, pero sobre todo, de aprender a sortear adversidades, aprender a disfrutar de logros, y aprender sobre los tiempos, lo que significa saber reconocer cuándo es sí y cuándo es no, pues todo tiene su tiempo y para todo hay tiempo.
Debemos admitir que los sueños, cuando se alcanzan, nunca ocurren tal como los soñamos.
Por eso, considero que debemos aprender a reconocer y celebrar nuestros logros siempre con gratitud y con humildad, y aceptar sin aferrarse a lo que ya tuvo su tiempo. Solo de esta manera podremos mirar hacia adelante con nuevos proyectos, si así lo deseamos, o con nuevas expectativas de vida en consonancia con nuestras circunstancias y realidades.
Es esto quizá, lo más difícil de lograr, pero sin duda es lo más importante porque revela la madurez que adquirimos al paso del tiempo y después de andar el camino.
En mi opinión, esta es la mejor forma de retirarnos, de quedar abiertos a nuevas experiencias o de despedirnos con dignidad.
Al final de este camino quedamos en CSePsiCO, mi colega psicólogo Mtro. Asdruval Acosta Serrano y su servidora. Juntos hicimos el recuento de los logros, ambos rescatamos lo aprendido y cerramos la puerta escribiendo así la palabra fin a la realización de uno de mis más preciados anhelos.
Y ahora es el momento de dedicar su merecido espacio a mi ex alumno, ex socio, colega y amigo Asdruval, a quien reconocí desde que ocupaba un lugar en mis aulas, celebro aquel día en que se acercó a mí pidiendo la oportunidad de aprender, ese día no solo inició su propio camino, él se unió al mío y muy pronto nos encontramos construyendo nuevos proyectos juntos y afrontando nuevos retos.
Gracias, Asdruval, por tu confianza y tu incondicional apoyo; admiro tu valor para correr riesgos, tu sencillez, tu carisma y tu inquietud por aprender. Nada es tan difícil ni tan imposible cuando eres tú, el colega, el compañero y el amigo. Sé que en el dúo que formamos yo he sido la afortunada, sea cual fuera el motivo, de cada momento juntos, sencillamente tú haces magia y contagias vida, convivir contigo es fantástico y para eso sólo basta coincidir en sueños, proyectos y valores. Quisiera decirte tanto Asdruval, pero más quisiera más vida para compartir contigo más sueños, más proyectos y más momentos; por todo y por tanto, gracias amigo mío.
Maritere
Al momento de escribir esta reseña ya es el año 2026, oficialmente el “Centro de Servicios Psicológicos y Consultoría Organizacional”, concluyó operaciones en 2023, con la satisfacción de haber brindado lo mejor de mí al servicio de las personas que me otorgaron su confianza y con todo el sinsabor que queda cuando se sabe que lo que sigue es cerrar con una etapa, un ciclo, un cometido; yo prefiero decir: me pesa, me cuesta, no quiero; porque me resisto al saber que tengo tanto deseo de seguir dando de mí, haciendo lo que tanto amo y ofreciendo todo lo que aún me queda, pero mi salud ya no es suficiente y ante eso solo me resta decir gracias a Dios por absolutamente todo y gracias porque mi sueño se convirtió en logro y ser psicóloga ha sido lo mío. Ser psicóloga fue, es y será mi vocación. Y porque no decirlo, ser psicóloga me ha hecho muy feliz.
Al grupo de psicólogos que se sumaron a este periplo, gracias.
