Experiencia Docente

Una vez concluidos mis estudios de Psicología, los primeros pasos en mi trayectoria profesional, me llevaron también a la docencia, comencé en el nivel de bachillerato ya viviendo en Mexicali, B.C., esta labor la desempeñé en el plantel Guadalupe Victoria del Colegio de Bachilleres de Baja California, donde fungí además como orientadora escolar. En lo que se conoce como el Valle de Mexicali, la zona rural de la región.

Nunca imaginé que gran parte de mi vida profesional, la dedicaría al ejercicio de la docencia, lo cierto es, que a los 17 años de edad, inicié esta labor como instructora de Arte, en Guadalajara Jalisco. Mi bachillerato en arte y un año más de pedagogía aplicada a la educación artística fueron las bases de mis primeras experiencias en este ámbito. Trabajé como instructora de arte en música, teatro, artes plásticas y danza en los niveles de educación básica y media básica, toda vez que obtuve el grado de instructora en arte y la especialidad en danza por el Instituto Nacional de Bellas Artes y el entonces, Centro de mejoramiento y capacitación profesional. No obstante, a muy temprana edad descubrí mi pasión por la Psicologia, fue muy difícil decidir el camino a seguir profesionalmente, pues el arte es parte de mi vida y bailar fue una experiencia maravillosa y dirigir grupos de Danza y teatro también me encanta.

En 1987 mis primeras asignaturas, las impartí a nivel Licenciatura, fueron en la Carrera de Ciencias de la Educación, era muy joven, esta primer experiencia fue con un grupo de universitarios, todos varones y la mayoría, más grandes que yo en edad, jamás olvidaré el primer día frente al grupo, me presente y me senté entre ellos en círculo para romper el hielo y que ellos se presentaran también, de pronto un hombre se apareció en la puerta, se dirigió al escritorio, y nos dijo: «Buenas tardes, yo seré su profesor», todo los alumnos y me incluyo, quedamos atónitos, sentí la presión incisiva de todas las miradas puestas en mí, para que yo diera una explicación, hubo un estudiante que dijo, ella es alumna nueva y nos hizo una novatada, yo evidentemente nerviosa, le levanté para hablar, y el profesor me dijo, «Señorita se sienta por favor», no lo hice, por supuesto que no, le respondí que necesitaba decirle algo afuera del salón, esta petición le impidió negarse y ambos salimos, le expliqué que yo era la profesora y él me insistió que era su grupo, los dos nos fuimos a la dirección para aclarar la confusión, por un momento pensé que cuando por fin había logrado integrarme a trabajar en la universidad, terminaría fuera por un error de un alguien. Afortunadamente, todo se aclaró a mi favor, el profesor tenía otra materia asignada. al volver al salón, todos los alumnos esperaban inquietos y al verme entrar aplaudieron, era obvio que siendo todos hombres, prefería a la jovencita profesora, me sentí ruborizada, y así fue mi inicio de una larga carrera como docente en educación superior.

Dos semestres después me integraron a la planta docente de tiempo completo en Psicología.

Considero de gran valor la oportunidad que tuve de adquirir y compartir mi experiencia frente a tantos grupos, al impartir asignaturas, cursos y talleres dirigidos a estudiantes de licenciatura y posgrado e incluso participar por mucho tiempo en formación y actualización al personal docente, directivo y administrativo en distintos programas de la Universidad.

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