
Viajar es una experiencia Maravillosa
Dicen los que saben, que viajar es una de las actividades que más desarrollan la inteligencia, quizá tengan razón; los míos particularmente están llenos de experiencias insólitas, de esas que difícilmente se pueden olvidar. Mi madre solía decir que solo a dos personas en el mundo les ocurría todas las cosas más insólitas que nadie más le sucedían; a mi padre y a mí. En cambio mi hijo suele decir que las cosas que me ocurren, a todos les pueden pasar, y que lo insólito en mi caso, es que sea justo a mí a quien le ocurren todas. También dice mi hijo que su vida va pasando serenamente, hasta que aparezco en el plano. Y yo… yo la verdad no sé qué pensar ni cómo explicármelas. tan sólo sé, que al vivirlas me quedo perpleja, y al recordarlas no puedo evitar sonreír.
He decidido reservar este espacio para relatar esas vivencias que permitan reír a quien las vivió de cerca y también a quienes tuve la oportunidad de relatar, claro, no todas ocurrieron durante mis viajes
Comencé a viajar por dos razones, la primera por cuestiones de trabajo, llegó el momento en que mi profesión y mi actividad académica exigían mi participación en congresos, seminarios, simposios, etc. y la segunda razón, porque mi hijo descubrió su sitio en el mundo justo cruzando el charco, es decir, en Europa. Así que poco a poco encontré la manera de hacer coincidir mis viajes con a fin de alcanzar dos objetivos. Gracias a ello, he tenido la oportunidad de conocer hermosos lugares, sitios maravillosos en el mundo, paisajes que antes nunca imaginé que existían, he conocido mucha gente y me he enfrentado a nuevos desafíos personales. Pero lo más grandioso, es que gracias a esos viajes puede ver a mi hijo al menos una vez por año.